Mi obra ha fluctuado entre el empleo de las formas tradicionales y las formas abiertas.
El empleo de las dos me parece importante y enriquecedor, ya que me da la oportunidad de componer dentro de las dos maneras, e incluso, utilizar en una obra las dos maneras de crear música.
La forma tradicional me permite ordenar el material musical de una manera artificial, pero que es efectiva y estéticamente agradable.
La forma abierta no procura ordenar el material, pero tiene la misma belleza que puede tener un bosque o una selva en donde la mano del hombre no ha intervenido. La forma abierta tiene la virtud de reflejar la fantasia del improvisador, lo cual me agrada de sobremanera, ya que yo improviso con el piano y el teclado principalmente, y por medio de estos instrumentos, reflejo lo que estoy imaginando y mis emociones.
sábado, 16 de mayo de 2009
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